Era una noche tranquila, como cualquier otra para los pastores que vivían en las humildes montañas. Muchos disfrutaban en famila, otros se juntaban en los campos para disfrutar de la noche. 
Uno de los pastores de aquellos valles, salió a disfrutar de la brisa, llevando a sus ovejas por los prados venideros; De repente escuchó un gran estruendo, una gran luz le sorprendió por el camino. Él no podía abrir los ojos y descubrir qué era lo que pasaba…”¿Qué pasa? ¿Quién es?” gritaba, pero únicamente, en su interior sentía una gran paz. Sus ovejas asustadas comenzaron a correr, y aquel pastor sin saber hacia donde se dirigía, fue en su búsqueda y se alejó de aquel lugar.
Al llegar a donde estaban los demás, llegó contando lo que le pasó: “escuchen, escuchen… ¡me ha pasado algo espectacular!; cuando caminaba en la montaña una gran luz iluminó la oscuridad de mi noche, era tan linda! Y ha llenado de alegría mi corazón” todos se preguntaban qué era lo que pasaba, y él emocionado les decía” era una fuerza de lo Alto… es el Mesías que viene, vamos vamos! Todos debemos de ir… es el Señor que viene”.
Todos se quedaron entre asustados y emocionados por las palabras de aquel pastor, pero movidos por la esperanza del que el Salvador estaba próximo, salieron tras la guía del pastor, a encontrar esa presencia tan bella que les había comunicado. No lo pensaron, dejaron los animales en el lago, el agua a medio sacar del pozo, las chozas abiertas sin nadie que las cuidara…. Dejaron todo para buscar esa alegría.
Entre las montañas buscaban por todos lados ese signo de paz del que hablaba el pastor, pero no pasaba nada; “Siii, aquí fue, estoy seguro!” les afirmaba el pastor, sin encontrar respuesta a las preguntas de todos. De repente, sobre el prado, una luz ilumina la noche, “Vean… que luz tan hermosa” grito un niño pastor señalando al cielo… Una corte celestial estaba allí, con música del cielo para encantar a los pastores, y entre cánticos y alegría uno de ellos se dirige a los pastores… “les ha nacido el Salvador, es el Mesías, el Señor”. Todos saltaban de alegría por el anuncio de aquellos ángeles.
Y luego que los ángeles les dieran las señales para encontrarlo, salieron los pastores en su búsqueda, “Encontrarían a un niño envuelto en pañales, en un humilde portal de Belén”.
Y tras un tiempo de caminar y buscar llegaron a un olvidado establo a las afueras de la ciudad, en donde José corría de un lado a otro acomodando todo en el lugar, y María hincada cuidado al niño recién nacido, recostado en un pesebre. Sabiendo que era el Salvador de todos, los pastores presentaron humildes regalos y ese pequeño niño les entregó gozo a su corazón.
Al cabo de algún tiempo, tres personajes extraños llegaron hasta el lugar, eran unos magos de Oriente, que guiados por una estrella, llegaron a presentarle regalos al Niño Dios. Oro como verdadero Rey, Incienso como verdadero Dios, y Mirra como verdadero hombre… Y así todos juntos en las primeras horas de vida del niñito Jesús, celebraban con el corazón lleno de alegría el nacimiento del Dios vivo, de nuestro Salvador!
FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!!
FELIZ NAVIDAD UPA!
:-)
ResponderEliminarSi el niño Jesús no nació en esta navidad en nuestros corazones, nunca es tarde para invitarlo a formar parte de nuestra vida. Gracias por tan bella historia. Bendiciones
ResponderEliminarBonita la historia. Bonitos los nacimientos 1313 jajajajajaja
ResponderEliminarFelicitaciones es una bonita historia de navidad, no cabe duda que fué inspirada por el Espíritu Santo de Dios. Recuerda que cada vez que hagas una buena obra con tu prójimo o cada vez que dejes de hacer algo que ofenda a Dios, ese día será navidad, porque Jesús nace en tu corazón cuantas veces lo hagas sonreir por tus buenos actos. Martita.
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